Nuevos Vicios del Orador

“Egocentrismo, Marginación y Escenario Mal Empleado”

Aquí te presento otros tres errores (13/15) que debes evitar cada vez que te toque enfrentar un público.  No es difícil lograrlo.  Persevera y triunfarás.  “Hablar Para Triunfar” ©.

13.- Cuando son presentados es todo autobombo. Es aconsejable que el presentador o maestro de ceremonias cuente con un papel escrito que contenga los datos de la persona a introducir a la audiencia que será el siguiente orador de la reunión. La sugerencia es que esa suerte de CV haya sido escrita por el mismo expositor. Y aquí radica el problema y se produce uno de los errores más comunes en el mundo de la Oratoria. ¿Cuál es ese error? Es que ignoran por completo cómo se escribe una correcta PRESENTACIÓN DEL ORADOR. Lo que hacen, por lo general, es entregarle al maestro de ceremonias un escrito que no es otra cosa más que un panegírico (*) de sobre (de) ellos mismos. La reacción del público sobre esa alabanza exagerada va a ser siempre la misma: -“Esto es suficiente, así que este tipo ha hecho esto, esto y esto. Es casi un semidiós. Pero, QHPM,  ¿qué hay para mí en esta presentación?”. Más adelante veremos de qué manera las podremos hacer para que los presentes se digan a sí mismos: – “Bien, ceo que estoy en el lugar adecuado!”.

14.- No involucran a su público y lo marginan. Cuando el orador avezado involucra a su audiencia le está insuflando vida a su presentación, mientras que los de la vereda opuesta, es decir los “kieroseroradorperonomepreparo”, marginan a sus oyentes dejándolos aislados reclamando por un poco de aire fresco que no significa otra cosa más que información
nueva, el famoso QHPM, Qué Hay Para Mí, que tiene que ser la frecuencia en la cual debes emitir tus charlas si pretendes ser considerado un buen orador. Ese enlace se debe producir desde el minuto cero. Oradores sin experiencia involucran a sus audiencias cuando ya es demasiado tarde; los oyentes ya cambiaron de estación, no están más en sintonía. Otros creen que decir al final –“¿Hay alguna pregunta?” (Formula errónea que veremos más adelante) les va a solucionar el problema. Falso. Existen muchas maneras de mantener involucrada a tu audiencia dentro de tu charla y luego de ella también. Trataremos luego esa importante herramienta que realzará tus presentaciones. Te garantizo que vas a ver ojos abiertos como dos soles en cada uno de los miembros de tu público. Regla de oro: a tus oyentes también les gusta ser ESCUCHADOS. Por esa razón, involúcralos desde el principio.

15.- No saben desenvolverse sobre el escenario o proscenio. Ya tenemos una vaga idea de lo que es un escenario; una de las acepciones de esta palabra es “lugar en que ocurre o se desarrolla un suceso” (RAE). Hablar en público es un suceso y muchos oradores amigos del “masomenómetro” solo ocupan el escenario en lugar de tener total control sobre él, como lo hacen los que asistieron al curso “Hablar Para Triunfar” ©. Los oradores profesionales dominan el escenario, saben a dónde cuándo moverse y siempre lo hacen con un propósito determinado. Esta herramienta vital que le da brillo a todas tus presentaciones la veremos más adelante.

Te recuerdo:  1) Nada de introducciones “rocambolescas” (exageradas) por parte de tu presentador, 2) Jamás marginar a tu público de la charla, sino involucrarlo en todo momento y 3) Tener control del lugar en el cual te desenvolvés, es decir, dominio total del escenario.    Ponelo en práctica a partir de hoy, sé constante y decinos cómo te fue.

(*) panegírico, ca // Del lat. panegyrĭcus, y este del gr. πανηγυρικός panēgyrikós.
1. adj. Perteneciente o relativo al panegírico.
2. m. En oratoria, discurso o sermón en alabanza de algo o de alguien.
3. m. Elogio enfático de algo o de alguien.
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Autor: Ricky Funes

Coach Internacional en Oratoria