Oratoria: Tu Cuerpo Habla 2

“Palabras, Tono y mucha ACCIÓN”

El video de esta nena se ha viralizado.   Obviamente que no sabe leer ni asistió a las clases de nuestra Academia.  Lo importante del caso es que emplea los tres ingredientes de todo buen discurso: PALABRAS, TONO y ACCIÓN.
Corta el volumen y estudia su lenguaje corporal.  SIN PALABRAS.  A la hora de hablar, nosotros los adultos, también debemos emplear los tres ingredientes si queremos cumplir con nuestro objetivo.

Las palabras son el marco de lo que estamos diciendo, mientras que el tono es la música de nuestras palabras. Por eso es importante incorporar variaciones en el tono de nuestra elocución para darle riqueza a la charla. Por otra parte, el tercer  ingrediente importante  es la acción, es decir nuestro lenguaje corporal. La acción incluye nuestros gestos, la mirada, el movimiento de manos y el desplazamiento en el lugar.  Aún sin subtítulos se puede apreciar el estado de ánimo de las niñas y su disgusto frente al cautiverio de animales.

La próxima vez que tengas que hablar en publico trata de hacerlo incluyendo los tres ingredientes mencionados. No hables solamente con palabras sino también con tono y mucha ACCIÓN.

Hasta la próxima.

Oratoria: Errores del Orador I

“Nunca Cometas estos Errores al Hablar en Público”

Existe un axioma universal que reza: “Errar es Humano”.  Es cierto, toda persona que está frente a un público es un ser humano y no un robot.  Eso lo autoriza a cometer algunos yerros, pero no por eso nos podemos dar el lujo de cometer una serie de errores que son patrimonio de los oradores  novatos e inexpertos o también de aquellos que no sienten respeto por su público.  Entérate de cuáles son.

Nunca cometas estos errores al hablar en público.

Hasta la próxima.

Oratoria: El Cuerpo de tu Discurso

“En el Medio: el Cuerpo de la Charla, el Jamón del Sandwich”

Entre la introducción y la conclusión de tu charla, dos momentos culminantes, se encuentra otra parte no menos importante que las anteriores dentro de la estructura discursiva.  Estoy hablando del cuerpo o medio de la disertación, lo que muchos consideran la presentación en sí misma.  Un orador con experiencia trata tres (o cuatro a lo sumo) puntos o ideas principales relacionadas con el tema central de la charla.  Cada uno de esos puntos es un minidiscurso dentro de tu charla y se une al punto siguiente a través de los llamados conectores.

En los cursos presenciales o a distancia hablamos más  en detalle sobre este tema.   También encontrarás información ampliada en uno de los capítulos del libro Curso de Oratoria Práctica Aplicada que puedes adquirir en esta misma página.

Nos vemos pronto.

 

La Estigmatización de un Orador

Miedo Oratorio:  la Traición de los Nervios

Aprendí de mis maestros que tres pueden ser las reacciones del público luego de asistir a una presentación nuestra.  De desagrado, neutra o agrado.  ¿Cuál preferís?  Obviamente que la tercera.  Siempre queremos agradar a nuestro púbico.  Que salgan todos conformes.  Pero no esperes la ovación, conformate con que salgan de la sala PENSANDO y repitiendo la consigna o tu llamado a la acción.  Pero un día descubrí que que existía una cuarta reacción posible. Una reacción que va más allá del simple desagrado o indiferencia de la audiencia hacia el disertante, es una reacción que muchas veces puede estigmatizar (1) al orador para el resto de su vida.  Lo etiqueta para siempre. Lo marca.  ¿Sabés cuál es ese sentimiento estigmatizante?  LÁSTIMA, que tu público sienta lástima por vos; por algo que mostraste o hiciste durante tu disertación.  Cuando el público empieza a tener pensamientos tales como -“Pobre tipo, bájenlo de ahí porque no sabe lo que está diciendo” la situación es GRAVE.

En 2007 tuvo lugar en los Estados Unidos un tradicional concurso de belleza (que no comparto, porque la belleza corporal no es un valor en sí mismo).  En las instancias finales -con el fin de conocerlas mejpr- se procedió a entrevistar a las postulantes. Las preguntas y entrevistadores se eligieron por sorteo y a la Miss (Señorita) Carolina del Sur le tocó responder a “¿por qué muchos norteamericanos no podían encontrar a su país en un mapa?”  En ese momento comenzó el Calvario de la adolescente. Un Calvario que la marcó para siempre y se convirtió en blanco de bromas, críticas y afrentas de distinto tipo.  Nadie en su sano juicio puede jamás responder como lo hizo Miss South Carolina.  Peo no es culpable.  El tan temido miedo oratorio puso su mente en blanco. Luego, sin saber lo que estaba haciendo, en piloto automático, comenzó a esbozar frases sin sentido, un verdadero galimatías (lenguaje confuso) porque su cerebro le decía que estaba ante las cámaras y debía decir “algo”.  pero en realidad nada dijo.  Nada coherente y relacionado con la pregunta.

Cuando le preguntaron “¿por qué muchos norteamericanos no podían encontrar a su país en un mapa?”, ésta fue su respuesta: “Personalmente pienso que los estadounidenses son incapaces de hacerlo, entonces, porque eh, mucha, eh, gente por aquí en nuestra nación no tiene mapas y pienso que nuestra edu, educación, tal como Sudáfrica e Irak como en todos lados, tales como, y creo que elles deberían, nuestra educación de acá en Los Estados Unidos debería, eh, ayudar a los Estados Unidos, eh, o ayudar a Sudáfrica y “al” Irak y a los países asiáticos, por lo que debemos ser capaces de construir nuestro futuro para nosotros”.
Me sigo preguntando “¿por qué muchos norteamericanos no podían encontrar a su país en un mapa?”. ¿Qué nos quiso decir? No lo sé, pero estoy persuadido de que “la traición de los nervios”, cuando menos lo esperamos, nos puede jugar una mala pasada.

Aclaro que discrepo con el título del video cuando la tratan de “burra”.  En una entrevista posterior, la mujer aclaró que se obnubiló completamente y por esa razón comenzó a pronunciar palabras sin sentido en modo “piloto automático”.  Es muy común que eso ocurra cuando nos invaden los nervios y blanquean nuestra mente.  Existen técnicas para superar momento similares.

Hasta nuestro próximo blog. Ricky Funes

(1)  estigmatizar. verbo.
Del lat. mediev. stigmatizare, y este del gr. στιγματίζειν stigmatízein; cf. estigma.
1. tr. Marcar a alguien con hierro candente.
2. tr. Imprimir milagrosamente a alguien las llagas de Cristo.
3. tr. Afrentar, infamar.

Oratoria: La Vigencia de las Palabras 1

Conmovedor Discurso de Cantinflas Vigente 50 Años Después

Los fines de la Oratoria son persuadir, enseñar/informar, conmover y agradar. Cantinflas conmovió al mundo con este discurso.

Durante mi adolescencia tuve la oportunidad –por qué no decir privilegio- de asistir al estreno de Su Excelencia, una película de 1966 protagonizada por Cantinflas y dirigida por Miguel M. Delgado. La producción me dejó en un estado de shock y sorpresa a la vez porque contiene un memorable discurso del actor que critica a los gobernantes del mundo y les exhorta a conseguir la paz y la libertad.  Lopitos (Cantinflas) es un simple burócrata de una imaginaria República, Los Cocos; nación que se ve envuelta en una serie de sucesos políticos en los que Lopitos termina siendo nombrado como embajador plenipotenciario.  Él enfrentará el conflicto entre los dos grandes bloques del poder: los “verdes” y “colorados” quienes, encabezados por Dolaronia (alusión a EE. UU.) y Pepeslavia (la URSS), necesitan el voto del nuevo emisario en una asamblea internacional para dominar al mundo.
Lo que me dejó perplejo es cuando Cantinflas/Lopitos dirige un discurso oficial ante los “representantes del mundo”, y aprovecha la ocasión para esgrimir una dura crítica a los modelos económicos socialista y capitalista imperantes en los tiempos de la Guerra Fría.

En esa época mi interés por la Oratoria estaba en estado embrionario aún pero hubo técnicas y estrategias que me llamaron la atención. Entre ellas puedo mencionar la manera de atrapar el interés del auditorio, su manejo del humor y la ironía además de técnicas bien aplicadas; no de manipulación sino de Oratoria Hipnótica en las que se destaca una serie de afirmaciones previas que, forzosamente, obligaron a la audiencia a estar de acuerdo sin dudar. Su hablar pausado y seguro inspira confianza y sobresale el uso de ciertos vocablos, del tono y un distinguido lenguaje corporal. Aplica todos los principios oratorios básicos, desde la mirada, el buen uso de las pausas, conocimiento del auditorio y muchos más que sería largo enumerar en este “post”.

Finalmente toda su Entrega y Contenido estuvo soportada por una perfecta estructura discursiva en las que se diferencian claramente, la introducción, el cuerpo y la conmovedora e inolvidable conclusión.
Los invito a ver el video, compartir la experiencia y dejar sus comentarios y sugerencias. Y, parafraseando a Cantinflas y al autor de la frase, Jesús, me despido con un “Amaos los unos a los otros”.

Gracias. Ricky Funes